Native Instruments Kore 2.0 PC/MAC
El sistema ofrece un entorno donde trabajar con instrumentos virtuales y plugins, siempre que sean VST o Audio Units (AU). Esto lo hace ideal para diseñadores de sonido, productores, arreglistas, etc. y, en general, para cualquier usuario de sintes e instrumentos virtuales.
El programa trabaja en dos niveles, en cada uno de los cuales hay un mezclador virtual. El nivel inferior se denomina nivel de Sonido, y el más alto es el nivel de Ejecución. En este punto hay que indicar que prácticamente cada parte o funcionalidad de Kore recibe un nombre específico, y hasta que se asimila la terminología resulta un poco complicado seguir el manual.
No quisiera que este texto se hiciera enrevesado por entrar en todos estos conceptos, pero sí que hay algunas ideas indispensables para explicar de forma adecuada la potencia de Kore.
Una de ellas es la de los dos niveles mencionados anteriormente. En el nivel de sonido se dispone de un mezclador que funciona al estilo tradicional. Se pueden crear tantos canales como permita el ordenador y, en cada uno de ellos, insertar un instrumento virtual o efecto.
Cada canal dispone, además, de cuatro ranuras de inserción para plugins, cuatro buses de envío (que pueden ser pre-fader, post-fader o pre-inserto), y también hay subgrupos para manejar conjuntos de canales.
Por tanto, en el nivel de sonido de Kore se puede llevar a cabo prácticamente cualquier combinación de sintes, instrumentos virtuales y/o plugins que se imagine.
Una vez se tiene una configuración satisfactoria, el estado del mezclador puede ser guardado en lo que se denomina un KoreSound. Este es un nuevo formato de archivo (extensión .ksd) que guarda toda la información del mezclador, plugins e instrumentos usados.
Un KoreSound podría ser, por ejemplo, un pad de cuerdas de Absynth engrosado por detrás con un bajo sintético de FM7 y sonidos percusivos procedentes de Reaktor, todos ellos convenientemente ecualizados y mezclados, a los que se les ha aplicado cualquier tipo de procesado, ya sea canal a canal o en paralelo.
Todo eso se puede guardar en un pequeño archivo .ksd (sólo contiene datos), y puede ser fácilmente exportado a otro sistema, siempre y cuando se disponga, lógicamente, de los mismos plugins e instrumentos.
A continuación entra en escena el siguiente nivel, el de ejecución, en el que también se dispone de un mezclador virtual, pero en este caso destinado a mezclar distintos KoreSounds.
De forma análoga al mezclador del nivel inferior, el mezclador de ejecuciones permite crear canales en los que, en este caso, se insertan KoreSounds, y para los cuales también hay disponibles cuatro ranuras de inserción, cuatro buses de envío estéreo y subgrupos.
De nuevo, una vez se tiene configurado este mezclador, otro formato de archivo (en este caso con extensión .kpe) permitirá guardar todos los datos en lo que se denomina una KorePerformance, que también puede ser exportada con facilidad.
Es fácil entrever la potencia de esta topología de doble mezclador. Por un lado, el nivel de sonido permite experimentar y superponer múltiples texturas (llamemos así a sintes, instrumentos virtuales y/o plugins), para crear distintos KoreSounds. Posteriormente, estos pueden ser reclamados para el nivel de ejecución y, a su vez, ser mezclados y procesados convenientemente.
Este tipo de trabajo, en el cual se van superponiendo distintos tipos de sonido en capas, es fundamental, por ejemplo, en aplicaciones de diseño de sonido en las que, a menudo, las nuevas creaciones surgen de combinaciones complejas de múltiples instrumentos y efectos.
Nota: ésta es la forma de trabajar en modo standalone, pero Kore también puede funcionar como plugin. En este caso, sólo está disponible el nivel de sonido, ya que el de ejecución será implementado con el mezclador de la propia DAW. Como plugin, Kore se presenta en los formatos VST, DXi, RTAS y Audio Units.